viernes, 11 de septiembre de 2009

Olga Elena Mattei: ¿ LEO LO QUE SOY O SOY LO QUE LEO?



Por: Olga Elena Mattei
Olga Helena Mattei. Poeta antioqueña,1933. Estudios de Filosofía y Letras, y Arte y Decoración, en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y se ha presentado en los principales auditorios del mundo. Ha recibido importantes distinciones, como el Premio Nacional de Poesía Guillermo Valencia en 1973, el Premio Internacional de Poesía Café Marfil, Madrid en 1974 y la Orden Les Aniseteurs du Roi, París, 1976. La cantata Cosmofonía fue estrenada en Francia en 1976 con música del compositor Marc Carles. La actividad literaria de Olga Elena Mattei se ha extendido al periodismo, la crítica de arte y de música. Obras publicadas: Sílabas de arena (1962); Pentafonía (1964); La gente (1973); Huellas en el agua (1974); Cosmofonía (1975); Conclusiones finales (1989); Regiones del más acá (1994); Cosmoagonía; Los ángeles del océano


Hola!...Seňora!....Hola, Seňor! ...Y ustedes, jovencitos....?Estudiantes?.. ¿Vamos a ser amigos? Yo quiero ser amiga de todos ustedes, porque ¡yo soy muy amiguera! Me gusta la gente, y siempre siento el impulso, la necesidad, de comunicarme con cuantos estén
cerca....(en la acera, en el almacén o el mercado, en la sala de espera, en el ascensor). Como hemos dicho muchas mujeres: “si cierro la boca, ¡me salen letreros por la frente”.
¡Es exactamente por eso, por lo cual soy escritora!
Al comienzo, cuando tenía 9 aňos, iba escribiendo algunas cosas que sentía, y algunas que pensaba; (que no es lo mismo). Y noten que primero digo “lo que sentía”, y solo después viene lo de pensar. Y aquello se parecía a la poesía, y así resulté dizque “poeta” . Y....!auch! fútil destino!........Porque, claro, ya era demasiado tarde cuando descubrí que la poesía, como ustedes saben, no sirve para absolutamente nada! Es lo más inútil que se ha inventado o se hace sobre la tierra! Pero, cuando me convencí, ya había dejado el ballet, y ya no podía seguir siendo ni prima ballerina, ni modelo!
¿Que sirva para proporcionar algún placer estético mental? Tal vez, pero a tan poco!
Ya a casi nadie le interesa, y a menos aún les queda tiempo para leerla. Y peor aún, los pocos que la leen, no pueden evitar una postura crítica, ya que en cada época a los mayores no les gusta lo que hacen los jóvenes y viceversa; y con tal actitud, no se puede disfrutar verdaderamente del efecto esperado.
Con vergüenza confieso que eso me ha estado pasando a mí en los últimos 30 aňos, y no sé si es porque me he ido poniendo más exigente, y ya no me gusta ni el estilo muy clásico, ni menos el actual. Cada vez encuentro a los poetas de las últimas décadas más y más lejos del modelo estilístico con que yo me formé. ( Aunque yo también fui rebelde desde los aňos 70, e introduje la anti-poesía en Colombia)...Pero no puedo aceptar la poesía apoética ni el feísmo. Y quedo indignada por la aceptación de los colegas a la total falta de ingenio y elaboración, al facilismo y la mediocridad, a la ausencia de todo viso de belleza o de vibración de la fibra humana. Mas estoy aquí invitada nó para hacer comentarios críticos, sino para confesar qué leo...o qué ¡no leo! Y puedo decir que sí leo poesía....pero es ¡lo último que leo! ¡Ojo! Ya casi ¡no leo poesía! No me queda más remedio que filtrar lo que alcanzo a leer, y en el género de mi propio oficio, escojo lo que tengo que revisar por razones de amistad. A veces, por curiosidad, o por el deber de huir de la ignorancia y conocer la obra de algún autor obligado.
Y aquí estoy, queriendo conversar con ustedes. Pienso en mis cuatro años. “Volvemos a la escuela, anhelantes del saber”. ¿Lo recuerdan? 35 años después, descubrí que la amada cancioncilla era un pastiche de de un coro operático de Donizzetti. En este año en que cumplo 4, supe lo de la Declaración de los Derechos del Hombre y lo de los Francmasones... y leí lo de Bolívar y lo de Colón. Y, por supuesto, lo de la serpiente y Adán y Eva y lo de Jesucristo, etcétera..!Aún recuerdo las láminas!.
A los siete, me sentí muy triste, por no tener en casa la enciclopedia de “El tesoro de la juventud”, que tenían en la escuela. Me acercaba a sus páginas, con respeto y fascinación... Juana de Arco; San Francisco de Asís y sus amigos animalitos...
Vivíamos en Caracas, donde mi padre acababa de crear una central azucarera que fracasó cuando la maquinaria de refinería se hundió en el Atlántico, en uno de los buques torpedeados, al comenzar la Segunda Guerra Mundial.
Nos trasladamos a Colombia. Por los primeros meses, vivimos en la casa de los abuelos. Tres patios antioqueños y un solar lleno de arbustos como sagrarios; y una biblioteca sagrada, con ocho armarios de vidrio repletos de libros... Y la primera victrola que llegó a aquel pueblo bobo llamado Medellín.
La familia y sus amistades sólo hablaban de libros, de la última novela, de Ópera, de Arte. El abuelo era pintor, las seis hijas (mis tías), hábiles artesanas. Tengo nueve años y docenas de libros: “Las obras maestras adaptadas para niños”. Se ha discutido mucho acerca si esta idea es buena o mala. “Que una vez que de niños se ha leído al Quijote, ya nunca se le volvería a leer de adulto...”. Puede ser, pero no infaliblemente. Yo creo que el que no encuentra tiempo para leérselo de verdad, más tarde en la vida, mucho menos, lo hubiese encontrado, si de niño no lo hubiesen iniciado en el placer y en la vanidad intelectual.
Yo sí he repasado al Hidalgo de La Mancha y el poema del Mío Cid y, sobre todo, la Guerra de Troya (por cierto, con gran sorpresa, al descubrir que el Caballo no está en esta historia, sino en la siguiente!). Y la Odisea, de Ulises; y las Vidas Paralelas, de Plutarco; y Los Últimos Días de Pompeya , y los Caballeros de la Tabla Redonda, y El Monje del Monasterio de Yusti (Carlos V), y las fábulas de Esopo y de La Fontaine, etcétera. Y los libros de Julio Verne, y Moby Dick. Pero no repasé todo lo que leí en esa misma época, entre los ocho y los diez años: los hermanos Grimm, Hans Christian Andersen, Perrault y los Cuentos de Callejas, el Pinocchio, de Collodi, y Gulliver, de Swift; Robinson Cruseau, de Dafoe; Kim de la India, de Kipling; La Cabaña del Tío Tom, de Harriet B. Stow; y Alicia en el País de las Maravillas, de Carrol; y El Principito, de Saint Exupéry; Príncipe y Mendigo, David Copperfield y Oliver Twist, (Dikens), y Corazón, de Edmundo D´Amicis, y los libros de Vigil; y Heidy y Celia, y Mujercitas, de Louisse M. Alcott; y Papacito piernas largas, y Matar un ruiseñor, y Genoveva, y Ben-Hur, y Quo Vadis, y Ivanhoo, Lohengrin, los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving, y las Mil y una Noches..¡Ah! ¡Por Dios! Y Carrasquilla, mordaz caricaturista, incisivo sicólogo burlesco y filósofo de la vida; gloria del género costumbrista antioqueño. A este sí lo revisité, ya en la madurez, con gran deleite, alternándolo con R. Vélez de Piedrahíta.
Ya en la juventud, Filosofía y Apologética Universitarias.. lo que también retomaría, a lo largo de toda la vida: Aristóteles, Platón, Kant, Nietzche, Jung. Y Sicología: Freud, Martin de Santos, Piaget, Chomsky y otros. También leo los textos de medicina y genética, biología, psicología animal, Yevolución.
Y el Teatro Griego, por supuesto. Y mientras tanto, aún en la juventud, Poesía, Poesía y más Poesía. Primero, a los poetas colombianos anteriores, desde El Carnero, de Rodríguez Freyle, pasando por Marroquín, Gregorio Gutiérrez González, Arboleda, los 2 Caro, Rafael Núňez, Silva, Ricardo Nieto, José Eustasio Rivera, Pombo, Valencia, (los Parnasianos) Barba-Jacob, hasta Maya. A Meira, especialmente; y a los de Mito y los Piedracielistas; Pardo García, Jorge Rojas, Carranza, Aurelio Arturo. Y luego, a los de mi época. En los sesenta, leía, sobre todo, a los colegas de mi famosa Tertulia, desde Manuel Mejía Vallejo y Darío Ruiz, hasta Pilarica Alvear Sanín, pasando por su tío, Jaime Sanín Echeverri, y René Uribe Ferrer y Arturo Echeverri Mejía y Leonel Estrada y María Helena Uribe de Estrada. Y con gran admiración, a las demás poetas mujeres). También a todos los bardos que surgieron literalmente a manotadas, como los Nadaístas, y los de Acuarimántima, y los de Golpe de Dados... desde Mario Rivero, hasta ¿quién? Imposible enumerar.
Con los poetas colombianos, hoy todavía sigo tratando de actualizarme, pero, como dije al comienzo, ¡no puedo!
Y, claro, leía también a las mujeres: a las inglesas y a las americanas: Silvia Platt, Emily Dickinson, Emma Saint Vincent Milay, Marianne Moore y Elizabeth Bishop. Y en los ochenta, a todos los poetas y prosistas ingleses y americanos, desde Shakespeare a Byron, y Shelley y Yeats y Bernard Shaw (Irlandeses), Whitman y Erza Pound, Robert Frost y Robert Graves, William Carlos Williams hasta, Wild, Dylan Thomas, Connan Doyle, Ag. Christie, Elliot, y A. Guinsberg, etc. Y los franceses malditos (Verlaine, Rimbaud, Baudelaire, Mallarmé...) y Claudel y Prevert, Valéry, Éluard y Saint John Perse. Y a los rusos, del XIX al XX, incluyendo a mi amigo Evtushenko.
Y me falta mencionar a los españoles, desde Fray Luis y San Juan y Quevedo, hasta Bécquer, Juan Ramón, Martínez Sierra, Villa Espesa, Juan de Dios Peza, Machado, García Lorca, Alberti, Rosales, Hernández, Ángel González, etc.
Y a los suramericanos: por supuesto, Neruda, Borges..ect.. y a los mexicanos, y a las mujeres, desde Mistral, Ibarbourou, Storni, Delmira Agostini, hasta mí. ¡??!)
Pero a pesar de todo este bagaje, desde los años sesenta, yo prefería otras lecturas: Astronomía y Física, desde Copérnico y Kepler, hasta Hoyle, Lowell, Hubble... algo de Einstein, Sagan, Hawkins, Penrose, Michio Kaku, etc., etc.
La lista bibliográfica de mi obra “Cosmoagonía”, resultadode la ingesta (o indigestión?) de estas lecturas, (presentado en más de ocho planetarios, como los de Nueva York y Washington) es de veintinueve autores. Sin contar unas doscientas sesenta horas de documentales en VHS, grabados por mí, y la colección de revistas sobre el tema, como Science, Scientif America y Nat Geo.
Fascinantes, Azimov, el ruso erudito en todo, y Prigoguine, el del caos. Otra temática que me absorbe es la de la Paleoantropología (los dos Liki); Johansson, Darth, Dawon, Toby Tobías, Stringer, etc. Y l a Historia de la Evolución, desde Darwin hasta los últimos hallazgos. Del abrazo de este mundo previluviano, paso a la Arqueología, en la cual quedo sepultada: Arqueología del Medio Oriente (Sumeria, Asiria, Babilonia, Persia, etc), de Malta y las Ciclades; y de Egipto, civilización que es mi preferida y acerca de la cual soy conferencista. Grecia, Roma, Israel. Zimbawe, Mary, (la de Saba), etc. América, desde los Ananzazi, los Kajokians y sus Túmulos, el de la primera pirámide mexicana, Teotihuacán; los Mexicas, los Mayas (otra materia de mis conferencias), hasta los colombianos y varias étnias de Ecuador y Perú, como los de Caral, las momias de Chinchorro, los de Chanchán, los ,Mochicas los Moches, (la otra gran pirámide) y, por supuesto, los Incas: Machu Pichu;
Otra de mis culturas preferidas, la de los Khmer, de Angkor Wat, en Camboya, cuyo increíble templo es, para mí, la más extraordinaria maravilla del mundo, la segunda, sólo después de las pirámides de Egipto. Hasta allí, peregriné, para leerlo en piedra viva, como también, hasta Borobudur, en Java, la pirámide cien veces más elaborada y fabulosa que cualquier otra en el mundo (más temas de mis conferencias con ilustraciones). En cuanto a las culturas orientales, toca mencionar mi interés por la mitología y la historia Indú, (como por toda mitología y casi toda historia). Se abren el Bhagavadgita, el Mahabarata, el Ramayana. Y los grandes reyes, con su extraordinaria y profusa arquitectura escultórica. Y la historia de los Mongoles, que fueron los más grandes soberanos de la India y de la China. Y paralela, toda la historia de ésta última, con sus distintas religiones, sabios, (Confucio), pintores y poetas, magos de la sutileza; su tecnología y su medicina, y su arquitectura y artesanías consagradas a la devoción, o a la agricultura, y sus antiguas dinastías y ejércitos reales y de terracota!
Y toda la historia antigua, tanto de Oriente como de Europa: Grecia, Roma, los Bárbaros, los Árabes, Al Andaluz, Espaňa, los Turcos, los Tártaros, Rusia. La sucesión de reinos y reyes europeos, Inglaterra, Francia, sus peremnes guerras, las grandes Revoluciones. Las historias de las religiones, los mitos, las luchas exterminadoras sangrientas, los éxodos, las Cruzadas, la Inquisición, los sismos del Protestantismo, los crímenes de los reyes!
Y los heroísmos de los grandes navegantes, descubridores, y exploradores: chinos, portugueses, espaňoles, ingleses, holandeses. Las hazaňas y la violencia y las Runas épicas de los Vikingos. Las infamias de los piratas famosos.
¿Cómo frenar mi entusiasmo por mencionar los hitos del panorama de la lectura sobre Historia? Me duele todo lo que me falte. Pero estoy pecando al extenderme!
Todo cuanto leo, se convierte en temáticas de mis obras.
Mas me falta hacer la confesión más vergonzosa que una escritora pueda hacer frente a ustedes, mis amigos intelectuales!!!!! Desde los aňos 70, yo no leo novela!
Muy a mi pesar, pero por decisión muy evaluada. No es posible alcanzar con todo! Tuve que planificar, y elegir !! Aunque antes de tal decisión, ya había leído las novelas rusas, Tolstoy y Dostoyesky, (La Guerra y la Paz, Crímen y Castigo, Los Hermanos Karamazov, El Idiota. Y las grandes novelas francesas del s. IXX, (Hugo, Dumas, etc.)
y las alemanas, Schiller, Goethe, ect. Y biografías, como las muchas escritas por Sweig, (Napoleón, Cleopatra, etc.), y las vidas de mis amados pintores y músicos.
Porque la música clásica es uno de mis temas preferidos. He peregrinado por el mundo de concierto en concierto y de ópera en ópera, hasta que resulté escribiendo, desde hace muchos aňos, la columna de crítica musical de El Mundo. Y también de Arte, ya que desde mi juventud me dediqué a las Artes Plásticas, (una de mis carreras universitarias). Este es el tema con la sección más nutrida y preciosa de mi biblioteca de 6.000 libros. Además, están los videos documentales que voy grabando, y que llega a unas 900 horas en todas las temáticas que he mencionado.
Subrayo mis libros según voy leyendo, pero no por renglones, sino a saltos, resaltando solo las palabras claves. Y meto dentro de cada libro, fotos, recortes de revistas y prensa del tópico correspondiente.
Y al fin de tanta obsesión tanta fascinación y tanta dedicación, me causa terrible angustia sospechar que quizás un 60% de todo lo que he leído con aplicación y gran placer,......ya lo olvidé !!! Y peor aún, ya no tengo a nadie con quién hablar de todo ello !!!!
Pido excusas por esta pesada lista de lecturas..(Estuvo peor que la que Don Giovanni
llevaba del inventario de sus amantes!! Perdón !!!!!!
Pero exactamente esto fue lo que nos indicaron que debíamos hacer.!

Ya pueden gritar: ¡ Ufffff !!!!!!!

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